Acción japonesa de vocación aérea: un héroe surcando los cielos entre rescates y reflejos, según la tradición de premisas amables que la Famicom media producía por docenas. Nunca cruzó fronteras oficiales, quedando como pieza de importación para curiosos del catálogo profundo. Su valor es el de todo el estrato invisible: retratar cómo jugaba Japón sin traducción.

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