Rareza japonesa de mediados de los ochenta firmada por dB-SOFT: un shooter espacial de nombre críptico que nunca salió del archipiélago. Pertenece a la primera camada de matamarcianos de Famicom, cuando cada estudio ensayaba su fórmula del género con resultados desiguales y fascinantes. Pieza de arqueología para quien colecciona los rincones menos transitados del catálogo.

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