Capcom le dio a Firebrand, el demonio rojo de Ghosts n Goblins, su propia epopeya: vuelo sostenido, escalada de muros, aldeas en modo aventura y torres de plataformas exigentes. Precuela oscura con estructura de RPG ligero y dirección de arte gótica soberbia. De las joyas tardías de la consola, injustamente eclipsada por los grandes nombres de la casa.
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