El whack-a-mole de feria en versión famiclone: marmotas que asoman, martillo digital y reflejos como única moneda. El circuito sin licencia asiático adaptó cada clásico de kermés al cartucho, democratizando la feria en el living. Patrimonio popular del reflejo: simple, universal y con siglos de tradición de golpear cosas que asoman.

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