Irem tituló su juego como el disco de Dio y llenó los créditos de guiños metaleros: Randy y sus magias recorren un mundo demoníaco de plataformas castigadoras con jefes colosales. Exclusivo japonés de dificultad infernal y culto internacional creciente. Donde el heavy metal y la Famicom se funden, suena exactamente así.

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