Taito convirtió la guerra entomológica en shooter de encanto inesperado: un héroe diminuto sobrevolando jardines gigantes contra escuadrones de bichos mecanizados. La versión doméstica suavizó el arcade con estética de caricatura y resultó mejor por ello. Colorido, ágil y menos recordado de lo que merece. Fumigación de precisión en 8 bits.

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