Homebrew de acción con nombre de sentencia japonesa: cortar. Espíritu samurái, ejecución directa y esa estética de duelo resuelto en un parpadeo que la escena moderna sabe destilar. Sin adornos ni tutoriales: el filo como argumento único. Pieza pequeña y afilada del catálogo contemporáneo, fiel a su título hasta las últimas consecuencias.

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