Béisbol japonés de Irem con vocación de simulación: plantillas, torneos y un ritmo más táctico que el arcade puro de la competencia. El género era campo de batalla comercial en Japón, y cada casa aportaba su matiz propio. Este cartucho documenta la variante seria del deporte rey nipón en la consola que lo convirtió en religión doméstica.
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