El minigolf llegó a la Famicom con esta producción japonesa de campos imposibles: rampas, desniveles, obstáculos móviles y una física de putter sorprendentemente fina. El género de golf fue gigantesco en Japón, y esta variante en miniatura apostaba por el ingenio del diseño de hoyos antes que por el realismo. Sesiones cortas, rejugabilidad enorme.

Si te gustó este