La versión NES de Pac-Mania llegó con el sello negro de Tengen, el brazo doméstico de Atari Games que desafió el monopolio de Nintendo publicando sin licencia. El comecocos gana perspectiva isométrica y un botón de salto para brincar sobre los fantasmas. Conversión digna de un arcade colorido, envuelta en una de las guerras legales más sabrosas de los 8 bits.

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