Tengen adaptó el arcade de Atari Games y lo publicó sin licencia de Nintendo, en pleno litigio entre ambas compañías. Ofrecía algo que la competencia no tenía: plantillas con nombres reales de la asociación de jugadores. Cabezones, ágil y sorprendentemente profundo, se ganó su lugar como el mejor béisbol de la NES pese a venir del bando rebelde.
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