THQ adapta la serie de culto de Nickelodeon en una aventura de plataformas que intenta capturar el humor deforme y grotesco del programa. Como la mayoría de las licencias televisivas de la consola, apuesta más al reconocimiento de los personajes que a la profundidad jugable. Es un producto de su momento, cuando cada dibujo animado exitoso tenía su cartucho correspondiente.
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