Mucho antes del Street Fighter III real, la escena pirata vendía el suyo: un juego de peleas no oficial que apretaba los combates uno contra uno en hardware de 8 bits. Sprites recortados, comandos aproximados y descaro infinito. Estos bootlegs de lucha fueron fenómeno masivo en los mercados Famiclone y hoy son folclore de coleccionista.

Si te gustó este