El clásico de reventar burbujas en edición europea sin licencia: esferas que rebotan y se dividen, arpones que suben verticales y ese pánico geométrico creciente que hizo célebre a la fórmula de Mitchell. La consola nunca recibió versión oficial, así que el circuito paralelo cubrió la vacante. Arcade puro de agenda: una pantalla más y a dormir.

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