Joya temprana del homebrew moderno: defender un pueblito de la lluvia de misiles interceptándolos con cohetes pirotécnicos, en homenaje directo al linaje Missile Command. Vecinos que corren a refugiarse, noches estrelladas y puntería como único escudo. Pequeño, tenso y humano: la escena demostrando que el arcade clásico aún tenía cuerda.

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