Videojuego de mesa japonés donde el jugador asume el rol de una deidad que compite contra otras por el control de un mundo, mezclando estrategia territorial con elementos de simulación de civilización a la manera de un Monopoly cósmico. Exclusivo de Japón, refleja la fascinación del catálogo de PS1 por adaptar juegos de mesa complejos a un formato digital multijugador de sobremesa.

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