Título exclusivo de Japón que nunca recibió localización occidental y hoy sobrevive apenas en listados de coleccionistas. Su nombre remite a una revelación solar, y como tantos lanzamientos del tramo tardío del catálogo nipón, circuló en tiradas modestas. Es de esas piezas que perduran más por su escasez que por su fama: material fino para arqueólogos del disco compacto.

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