Simulación japonesa de gestión inmobiliaria donde el campo de batalla es un edificio y las armas son contratos, rentas y clientes. Japón produjo decenas de estos simuladores de negocio para consola doméstica, un género que Occidente nunca supo vender fuera del PC. Su título promete guerra y entrega planillas: exactamente el tipo de rareza que hace fascinante al catálogo nipón.

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