Con Infogrames al mando tras la absorción de Accolade, la sexta entrega llegó en 1999 con licencias reales, ciudades abiertas y una banda sonora agresiva pensada para el público adolescente estadounidense. Es el Test Drive más ruidoso y menos sutil de la generación, y también el que mejor retrata hacia dónde iba el género arcade a fin de siglo.
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