Adaptación de los Sea-Monkeys, aquellos camarones deshidratados que durante décadas se vendieron por correo en la contraportada de los cómics estadounidenses prometiendo una familia acuática sonriente. El juego los convierte en protagonistas de un recorrido de plataformas y puzles. Su interés hoy es casi antropológico: documenta una de las estafas publicitarias más entrañables del siglo veinte.
Si te gustó este