Publicado en 2001, lleva a los Tiny Toons a las tres dimensiones con el pato Plucky al frente, ese personaje egocéntrico que siempre quiso ser la estrella de la serie y aquí por fin lo consigue. Es un plataformas infantil de factura discreta, llegado cuando la consola ya vivía de licencias familiares y precios bajos. Cumple con su público y no aspira a más.
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