Estrategia japonesa que convierte los veintitrés distritos especiales de Tokio en un tablero de conquista, esa división administrativa que hace de la capital menos una ciudad que una federación de ciudades. Es un chiste geográfico que solo funciona para quien conoce el mapa de memoria. Exclusivo de Japón, y absolutamente incomprensible como propuesta comercial fuera de él.

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