Cyclone Studios firmó un híbrido audaz: se pilota un tanque en tercera persona mientras se construyen bases, se producen tropas y se gestiona un frente completo en tiempo real. La idea, adelantada a su época, chocaba con un control incómodo y una interfaz difícil de domar con mando. Fracasó comercialmente, pero su ambición de fusionar géneros merece el reconocimiento.
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