Secuela directa del original de Athena, que mantiene la mansión llena de trampas y el humor negro de las muertes en cadena. Keaton recorre habitaciones que esconden mecanismos letales y hay que descifrarlos por observación y prueba y error, con cámara fija y un tono de comedia slapstick. Exclusivo japonés que nunca cruzó fronteras, y que hoy circula entre coleccionistas curiosos.

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