Continuación del puzzle de Irem en el que hay que construir un camino con bloques que caen para que un personaje incapaz de detenerse llegue sano y salvo a la salida. La tensión está en que él avanza solo, sin esperar, mientras el jugador improvisa la ruta bajo presión. Idea brillante, ejecución afilada y un humor japonés muy suyo. Exclusivo de Japón.

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