RPM Tuning se subió a la ola de popularidad que las películas de Rápido y Furioso y juegos como Need for Speed: Underground generaron alrededor de la cultura del tuning automotriz a comienzos de los 2000, ofreciendo carreras callejeras urbanas junto a un sistema de personalización visual y mecánica de los vehículos. El juego apunta a un público que valoraba tanto la estética —vinilos, luces neón, kits de carrocería— como el rendimiento del auto en pista, en un segmento del mercado europeo de carreras que por esos años estaba saturado de propuestas similares. Es una entrega más, de perfil modesto, dentro de esa tendencia que definió buena parte del género de carreras callejeras de la era PS2.
Este sistema todavía no corre en el navegador (Dreamcast, GameCube, PS2 y Xbox vienen en camino a medida que la emulación web madure). La ficha, los medios y la comunidad ya son todos tuyos.
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