Pensado casi como una pieza promocional de la automotriz, el juego limita su garage a modelos oficiales de Ford y pone el foco en la personalización visual y de rendimiento de esos autos dentro de carreras callejeras urbanas, en la línea de la ola de juegos de tuning que siguió al éxito de Need for Speed Underground. Es un producto de nicho con una premisa de licencia muy cerrada, que prioriza el marketing de marca por sobre la variedad mecánica. Hoy interesa sobre todo a los coleccionistas de rarezas con licencia automotriz de la era PSP.

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