Edición australiana del juego de carreras de turismos de Codemasters, vestida con la categoría V8 Supercars, religión automovilística de Oceanía: campeonatos, circuitos y esa conducción intermedia entre arcade y simulación que la casa británica dominaba en los 2000.
El mismo juego cambió de nombre según el mercado, y esta variante es la más exótica de la familia. Para coleccionistas de rarezas regionales del motor.

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