Curioso desvío de la saga: Opa-Opa recorre laberintos recogiendo monedas y esquivando enemigos, en una fusión de la estética caramelo de Fantasy Zone con la lógica de los comecocos clásicos. Tiendas de mejoras y cooperativo alternado completan la receta. Demuestra la flexibilidad del universo más pastel de Sega, capaz de saltar de género sin perder identidad.
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