El clásico de Codemasters lleva las carreras de vehículos en miniatura a circuitos imposibles: mesas de desayuno, escritorios, bañeras y billares. Vista cenital, control endiablado y un multijugador que destruyó amistades en toda Europa. La saga nació en NES sin licencia de Nintendo y se volvió fenómeno; su paso por Master System conserva intacta la fórmula.
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