Secuela del clásico arcade del repartidor de periódicos: pedalear por vecindarios llenos de peligros absurdos, entregar el diario en el buzón exacto y romper las ventanas de quienes no están suscritos. Ahora con ambos lados de la calle y más caos suburbano. La fórmula de Atari Games conservó su humor intacto en formato bolsillo.
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