Versión japonesa del arcade francés protagonizado por Skweek, una bola de pelo naranja cuya misión es pintar de rosa cada baldosa de niveles laberínticos plagados de trampas y enemigos. Nacido en las computadoras europeas de finales de los ochenta, su fórmula de pintar territorio con carisma pop viajó sorprendentemente bien al formato portátil.

Si te gustó este