Uno de los primeros cartuchos de la consola: en laberintos que se enroscan sobre sí mismos, el pequeño Teddy dispara a enemigos que encogen hasta caber en el bolsillo, contra un reloj implacable. Nacido como arcade vinculado a una canción pop japonesa, su fórmula circular sigue siendo inconfundible. Frenesí abstracto de la era fundacional de Sega.
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