Port del arcade homónimo: matamarcianos vertical de ciencia ficción con oleadas implacables, jefes mecánicos y esa dificultad honesta de sala de máquinas trasladada al living. Sin adornos ni concesiones, representa la escuela clásica del género en los primeros años de la consola, cuando cada shooter competía por quedarse con tus créditos imaginarios.

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