Secuela exclusiva de Super Nintendo del clásico de Taito: decenas de niveles nuevos, el villano Doh de regreso, modo competitivo y soporte para el mouse de SNES, que convierte el control de la paleta en seda pura. Rompeladrillos de pedigrí en su versión más cómoda y casera. Difícil soltarlo una vez que engancha.
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