Rareza históricamente fascinante: un superhéroe con diabetes combate alienígenas disfrazados de comida chatarra mientras administra su glucosa e insulina con rigor médico. Financiado con fines educativos por un laboratorio, enseñaba a niños diabéticos a cuidarse jugando. Torpe como juego, admirable como gesto: el videojuego al servicio de la salud pública.