Cumbre del run and gun de 16 bits: Konami desata la guerra alienígena total con dos armas intercambiables, misiones cenitales, motos que explotan y jefes que ocupan la pantalla entera. Coreografía de destrucción perfecta, cooperativo legendario y dificultad justa pero implacable. Si la consola tuviera músculos, serían estos. Imprescindible absoluto.
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