Entrega juvenil de la serie de tableros vitales de Taito: aquí el sugoroku se concentra en los años de escuela, del primer amor a los exámenes de ingreso. Mismo humor costumbrista japonés y multijugador de sobremesa como razón de ser. Una máquina de anécdotas si lees japonés; un jeroglífico encantador si no.

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