El port más anacrónico del catálogo: el clásico arcade de la rana cruzacalles publicado en 1998, cuando el SNES llevaba años jubilado, convirtiéndose en uno de los últimos cartuchos oficiales de América. Fielmente retro entonces y doblemente retro hoy. Pieza de trivia esencial: la consola se despidió saltando entre autos y troncos.
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