Ingenioso experimento de Atlus que convierte el apacible rompecabezas de mesa en duelo competitivo: dos jugadores arman puzzles contrarreloj mientras se sabotean con trucos y ventajas. La idea suena a herejía doméstica y funciona de maravilla, con ese punto travieso que la casa imprimía a sus rarezas. Multijugador insospechadamente encarnizado para las tardes de sofá.
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