Secuela del clásico de Jordan Mechner: un impostor usurpa el rostro y el trono del príncipe, que huye y atraviesa tierras extrañas para recuperar identidad y amada. Mantiene la animación realista y las trampas despiadadas, con mayor escala y ambientación más oscura. La sombra y la llama del subtítulo original marcan su tono.
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