Curiosidad japonesa articulada alrededor de la adivinación, con la vidente Diana Ray como anfitriona de un laberinto del destino, según anuncia su subtítulo. El tarot y las artes adivinatorias tenían su público en el Japón noventero, y la Super Famicom lo atendió con piezas como esta. Rareza esotérica que jamás salió del archipiélago.

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