Entrega japonesa del solitario Shanghai: desmontar montañas de fichas de mahjong emparejándolas, aquí bajo la advocación de la Gran Muralla que le da subtítulo. Suma variantes de tablero y modos que expanden la fórmula hipnótica de siempre. Un género perfecto para la consola familiar: cinco minutos o cinco horas, según el autocontrol de cada quien.

Si te gustó este