No es un juego sino el firmware del Sufami Turbo, el adaptador de Bandai que abarataba costos usando mini cartuchos y permitía combinar dos a la vez para desbloquear contenido cruzado. Una rareza de ingeniería comercial del ocaso de la consola. Los coleccionistas lo veneran como el último experimento excéntrico del ecosistema Super Famicom.
