Primera entrega en Super Famicom de la saga de Nichibutsu: Fórmula 1 de vista cenital con monoplazas diminutos, velocidad endiablada y gestión de temporada para el aficionado serio. Japón vivía su luna de miel con la F1 en plena era de Senna y el motor Honda. Exigente como pocas: aquí los reflejos se cronometran.

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