After Burner es Sega en su versión más espectacular de fines de los 80: un shooter sobre rieles en el que se pilotea un F-14 Tomcat esquivando misiles y derribando cazas enemigos a toda velocidad, con la cámara siempre detrás de la nave para vender sensación de vértigo. El cabinet deluxe, que inclinaba físicamente al jugador con cada giro, se volvió tan icónico como el juego mismo y ayudó a instalar la idea del arcade como experiencia corporal, no solo visual. Sigue siendo una referencia obligada del shooter de vuelo ochentoso: la estética de guerra fría sin bandos definidos, la música wall-to-wall y esa sensación de velocidad pura explican por qué todavía se lo cita como uno de los grandes hits de Sega arcade, a la par de Out Run.

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