Black Dragon se ubica en la ola de títulos de acción con temática de artes marciales y clanes rivales que floreció en el arcade asiático a fines de los 80 y principios de los 90, con combate cuerpo a cuerpo y progresión por niveles. Su circulación quedó limitada principalmente al mercado japonés, lo que explica lo escaso de las fuentes que documentan su desarrollo. Es uno de esos títulos que hoy solo conocen los coleccionistas más dedicados: sin una gran editora detrás ni una franquicia que lo sostuviera, quedó relegado a nota al pie de la historia del género.

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