Butasan pone en el centro a un cerdito que debe inflar a sus enemigos como burbujas para luego hacerlos estallar, en un formato de laberinto de pantalla fija muy emparentado con Pengo. Sega lo lanzó en 1986, ya en la etapa final de ese subgénero de atrapar y reventar que tuvo su pico a comienzos de la década. Es una rareza simpática dentro del catálogo de Sega de mediados de los 80, con ese diseño directo y colorido típico de los juegos de una sola pantalla.
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