Calipso pertenece a esa franja del arcade sobre la que la memoria colectiva y la documentación especializada guardan silencio: se sabe que circuló como placa, pero no hay fuentes sólidas que detallen género exacto, desarrollador o año con certeza suficiente para afirmarlo sin margen de error.
Es preferible dejar constancia de esa laguna documental antes que inventar detalles: como pieza de catálogo, representa bien el enorme volumen de producción arcade que quedó fuera de los libros de historia del medio.
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