D-Day toma como escenario uno de los episodios más representados de la Segunda Guerra Mundial, el desembarco en las playas de Normandía, para proponer una experiencia de acción directa contra oleadas de resistencia enemiga. Los detalles específicos de su desarrollo no están ampliamente documentados en fuentes accesibles.
Es representativo de cómo el arcade bélico recurría una y otra vez a los mismos episodios históricos de gran carga simbólica para dar contexto a mecánicas de acción que, en el fondo, se repetían de título en título.

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